El pasado lunes 10 de febrero tuvo lugar la séptima conferencia del programa Aula Árabe Universitaria en Casa Árabe presentada por Oz Hassan, un profesor asociado de la Universidad británica de Warwick experto en Oriente Medio, e Ignacio Molina, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid.
La Charla universitaria se dedicó al análisis de las estrategias políticas y económicas elaboradas por los Estados Unidos y la Unión Europea para lograr un proceso de transición hacia el desarrollo económico, la institucionalización del estado de derecho y la democracia en Oriente Medio.
A la hora de analizar esta región, no podemos obviar que estamos hablando de una de las áreas más ricas en petróleo y más complejas dada la diversidad étnica y religiosa, así como estratégicamente importante para el comercio internacional. Esto ha hecho que Occidente mantenga hasta nuestros días grandes sacrificios por controlar la región y evitar conflictos a gran escala en pro de sus intereses económicos.
En el caso de la Unión, su estrategia parte de un enfoque de cuestión geoestratégica. Pues, los programas implementados en marco de la Política Europea de Vecindad hacia el Mediterráneo para la promoción de los derechos humanos y el desarrollo económico han estado ligado a crear un espacio seguro. El ejemplo más claro es que en la Estrategia Global de 2016 uno de los principales objetivos es crear un entorno seguro para asegurar la prosperidad y, por tanto, un desarrollo sostenible de sus vecinos.
En cambio, los Estados Unidos, después del 11-S, van a tener muy presente el dilema islamista a la hora de diseñar su política exterior hacia Oriente. Pues, a partir de 2006, el gran obstáculo al que se enfrentaban era el ascenso de los partidos islamistas al poder de forma democrática. Esto hace que Estados Unidos no enfoque su ayuda para promover la transición democrática, más bien va a impulsar la liberalización económica para avanzar en la modernización y, por tanto, en la secularización de la sociedad.
Posteriormente, con el estallido de las primaveras árabes, ambas potencias han demostrado su incapacidad gestionar los conflictos e impulsar cambios profundos a favor de la democratización. Ambas partes continuaron con las ayudas económicas. Obama opta por continuar con estrategias económicas específicas para cada país, mientras que la Unión, sumergida en la crisis de los refugiados sirios, evitó participar militarmente y prefirió implementar también respuestas tecnócratas. Podemos decir que tanto Washington como Bruselas estaban en una situación de incertidumbre por la creciente desestabilización de la región que se agravo más con la participación de nuevas potencias revisionistas como Rusia, China e Irán, la irrupción del terrorismo encabezado por el ISIS y la guerra civil en Siria.
Desafortunadamente, en la actualidad, la región sigue impregnada por una profunda crisis política que deriva de los conflictos civiles e intereses de las potencias imposibilitando el control de armas y  el desarme eficaces que, a su vez, impiden el desarrollo socioeconómico, la paz, la seguridad y el bienestar humano, tal y como se recoge en el ODS 16 de la Agenda de 2030. No obstante, pese a ello, la sociedad árabe sigue en su larga lucha por crear un espacio democrático y libre.
Elaborado por: Fairus Marhab El Hassnaoui (estudiante de Relaciones Internacionales).