El pasado 25 de abril de 2019 tuvo lugar la jornada de continuación del II Congreso sobre la Investigación en agricultura para el desarrollo que tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica Alimentaria y de Biosistemas de la Universidad Politécnica de Madrid en marzo 2017. La presente jornada celebrada en la AECID consistió en la presentación de una nueva publicación: “Hambre cero y alimentación sostenible: el papel de la investigación agraria para el desarrollo (IApD) en el marco de los ODS”.

 

Actualmente el papel de los Objetivos del Desarrollo Sostenible es fundamental, sobre todo en la lucha contra el hambre que sigue siendo un problema fundamental en el mundo. Es por ello por lo que desarrollar la investigación agraria para el desarrollo en el marco de los ODS es una garantía de consecución del objetivo de Hambre 0 que se han propuesto los países.

 

La primera mesa de presentación se centró en comentar los éxitos y las actuaciones más recientes en el ámbito de la investigación agraria en cooperación y desarrollo. Las ponencias fueron presentadas por José Luís Alonso Prados (Subdirector General de Prospectiva y Coordinación de Programas de INIA).

 

El subdirector general dio información sobre las actividades que se realizan en la Subdirección relativas a las iniciativas internacionales de cooperación y desarrollo. Afirmó que principalmente se participa en foros europeos como SCAR, EIARD y ERANETS. También participan en foros globales como la OCDE, FAO, CGIAR, TAP, Sistema de los INIAs de Iberoamérica y FONTAGRO de las que se habló en detalle y se destacó su papel fundamental en IApD.

 

La siguiente ponencia consistió en las aportaciones de Helena Gómez Macpherson (Investigadora de Agricultura Sostenible -CSIC de Córdoba y coordinadora del proyecto Wagrinnova) consistente en las co-innovaciones a distintas escalas en sistemas agrícolas regados para mejorar la intensificación sostenible, la resiliencia y la seguridad alimentaria en África Occidental. Actualmente contó que se está llevando a cabo el proyecto de asociación LEAP-Agri, consistente en el llamado proyecto Wagrinnova que se ha puesto en marcha debido a problemas y el atraso en el sistema de regadío en muchos países africanos. Este proyecto actúa en varias zonas, une a diversas asociaciones internacionales y trabaja con los grupos de innovación y grupos locales multiactorales.

 

Celia Fernández Aller (Profesora doctora en UPM y miembro del Observatorio por el Derecho a la Alimentación en España y su contribución a los sistemas agroalimentarios sostenibles) realizó la última ponencia de la primera mesa y contó en qué consiste el trabajo del Observatorio. Afirmó que consiste en una amplia red de investigadores, profesores y universidades que actúan en la formación y la investigación para incidir en las políticas públicas en diversas áreas. Conjuntamente se trabaja en la consecución de sistemas alimentarios sostenibles. Por el momento, a través del Observatorio se han realizado documentos de aportación a las Cumbres Mundiales contra el Hambre y Malnutrición,  diversas publicaciones, se dio impulso a la firma del Pacto de Milán, se establecieron comentarios a la Estrategia Alimentaria Local para Madrid, se impulsó la iniciativa legislativa Popular en la Carta contra el Hambre Madrid y mucho más…

 

La doctora dio la cifra de las personas que se encontraban en situación de inseguridad alimentaria en 2017 y fueron 821 millones de personas. Una persona de cada tres padece malnutrición y si continúan las tendencias actuales, una persona de cada dos podría padecer malnutrición en 2030.

Por ello destacó que los alimentos son la palanca más potente para optimizar la salud humana y la sostenibilidad ambiental en la Tierra. Por ello la unión de los países en la voluntad de conseguir los Objetivos del Desarrollo Sostenible debe ser el horizonte a seguir. Claramente harán falta nuevas políticas públicas, nuevas formas de trabajo y de liderazgo transformador. Debe haber acceso regular, permanente y sin restricciones a los alimentos a un nivel suficiente y adecuado que corresponda a las tradiciones culturales y que garanticen la vida psíquica y física de las personas. El derecho a la alimentación significa e integra dos dimensiones principales el derecho a estar protegido contra el hambre y el acceso a la alimentación adecuada.

 

La siguiente sesión consistió en las ponencias de Carlos Gregorio Hernández Díaz-Ambrona (Secretario del Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid). Habló concretamente de los Objetivos 2030 y del papel de la alimentación adecuada en la mayoría de los objetivos. Señaló algunos datos: actualmente el hambre se encuentra en 75% de personas en el ámbito rural, 2 mil millones de personas a día de hoy sufren algún tipo de malnutrición. En el tema de la educación la cifra más baja se encuentra en el entorno rural y solo un 2% de personas son titulares de sus bienes agrícolas que produce. Cada vez aparece una mayor dicotomía entre las personas que viven en el campo y en la ciudad, las concentraciones urbanas son cada vez mayores.

 

Afirmó que la alimentación se asocia al Objetivo Nº10, pues hay una enorme falta de equidad entre los que habitan en el medio rural y urbano entre los cuales hay enorme desigualdad de ingresos y del acceso a los servicios básicos. Finalizó la ponencia diciendo que todos debemos unirnos en la consecución del Objetivo Nº 17 uniéndonos en alianzas que nos unan a todos entorno a la IApD.

 

Posteriormente José Luís Cruz Meceín (Investigador del IMIDRA y representante de España en el grupo de Trabajo Estratégico European agricultural research towards greater impact on global challenges) destacó las conclusiones generales del II Congreso en torno a la agricultura y la IApD. Afirmó que la agricultura tiene un gran impacto en los ODS y que la IApD actualmente está en coherencia con la agenda global y los ODS en el contexto global. Se ha visto la necesidad de mejorar espacios de coordinación entre la Investigación Agraria y la IApD y fomentar una mayor implicación de centros de investigación y universidades en la Investigación Agraria para el Desarrollo. Sin embargo el problema que aparece es que a día de hoy hay recursos escasos para IApD que además suelen ser muy específicos o poco focalizados. También muchas veces aparecen muy localizados en un único financiador como es el caso de la AECID. Por ello hay que alimentar nuevos tipos de financiación y fomentar el interés de proyectos semilla para tejer alianzas y configurar nuevos proyectos. Afirmó también la necesidad de recuperar la figura de los jóvenes investigadores cooperantes como mecanismo de formación de investigadores especializados en la IApD.

 

Los retos actuales de la IApD consisten en el trabajo con terceros países, en el apoyo de creación de redes de investigación entre el norte y el sur, en el incremento de la incidencia política para que apoye soluciones globales. Es necesario visibilizar el valor de la sociedad y de beneficios derivados de IApD al igual que actuar con el fin de sensibilizar la sociedad sobre el alimento sostenible y saludable.

 

Las últimas aportaciones las realizó Ana Regina Segura Martínez (Jefa del ÁREA DRSAN DE AESID, DeSira) y las palabras de cierre fueron aportadas por Cristina Díaz Fernández Gil (Directora de Cooperación con África y Asia de AECID) y Manuel Sierra Castañer (Director de Área para América Latina y Cooperación al Desarrollo de la Universidad Politécnica de Madrid). Se trató el tema de la importancia de la cooperación en el área de la investigación y la conciencia de ciudadanía en torno a la seguridad alimentaria. Se puso además la atención en el tema de la importancia del proyecto DeSira que integra la investigación agraria y el desarrollo y resultó en un gran impacto: en la transformación de la agricultura que debe continuar y debe transformar el mundo con el fin de conseguir el objetivo del Hambre 0.