A lo largo de las dos últimas décadas se ha producido un cambio notable en la morfología y formas de funcionamiento del sistema internacional de cooperación para el desarrollo, en parte por las
modificaciones habidas en la estructura del sistema internacional.
Se ha incrementado el nivel de heterogeneidad de los países en desarrollo, con la presencia de un amplio colectivo de países de renta media; se está transitando hacia un mundo más multipolar,
con nuevos poderes emergentes procedentes del mundo en desarrollo; se ha dilatado el ámbito de los mercados financieros, reduciendo el peso de la financiación oficial (incluida la ayuda); y, en fin,
buena parte de los nuevos desafíos de desarrollo tienen el rango de bienes públicos globales, que demandan para su provisión una respuesta concertada a escala internacional. La Agenda 2030 es
una consecuencia de ese proceso y comporta un desafío al sistema de cooperación, no solo por la magnitud de los recursos que requiere movilizar, sino también por la ambición y diversidad de objetivos que se propone. Así pues, el sistema de cooperación está emplazado a un mayúsculo cambio, respecto a la estructura que caracterizó a la ayuda internacional a lo largo de las cinco décadas precedentes. Este libro pretende tomar el pulso a ese proceso de cambio del sistema de cooperación, estudiando alguno de sus nuevos componentes. En particular, la atención se centra sobre aquellos espacios más polémicos, como la participación del sector privado, el ascendente campo de la cooperación financiera, las diversas modalidades de cooperación Sur-Sur y triangular, así como los nuevos mecanismos de financiación ambiental. Con ello, el libro pretende contribuir a un debate informado sobre el tipo de cooperación para el desarrollo que se demanda para el futuro.

 

 

EL NUEVO ROSTRO DE LA COOPERACIÓN